Devia ter amado e não amei…

© Luiz Garrido (retrato de Virgínia Vitorino)

Renúncia

Fui nova, mas fui triste… Só eu sei
Como passou por mim a mocidade…
Cantar era o dever da minha idade,
Devia ter cantado e não cantei…

Fui bela… Fui amada e desprezei…
Não quis beber o filtro da ansiedade.
Amar era o destino, a claridade…
Devia ter amado e não amei…

Ai de mim…! Nem saudades, nem desejos…
Nem cinzas mortas… Nem calor de beijos…
Eu nada soube, eu nada quis prender…

E o que me resta?! Uma amargura infinda…
Ver que é, para morrer, tão cedo ainda…
E que é tão tarde já, para viver…!

(Virgínia Vitorino, 1895-1967)

Renuncia
Fui joven, pero fui triste… Sólo yo sé/Cómo pasó por mí la juventud…/Cantar era el deber de mi edad…/Debí haber cantado y no canté./Fui bella… fui amada y desprecié…/No quise beber el filtro de la ansiedad./Amar era el destino, la claridad…/Debí haber amado y no amé…/¡Ay de mí…! Ni saudades ni deseos…/Ni cenizas muertas… Ni calor de besos…/Yo nada supe, yo nada quise agarrar…/¿Y qué me queda? Una amargura sin fin…/Comprobar que, para morir, es todavía pronto…/¡Y que es tan tarde ya para vivir…!
(Traducción de Duarte Manzalvos)

Balcón y tarde

El cielo se quedó en sombra;
granas, las nubes ardían.
Y yo pensaba en la muerte
que ha de partirnos un día.

(Juan Ramón Jiménez, si no recuerdo mal)

Como quien tiene sed hacia la fuente

«La luz en ti» (2012)
Texto y voz: Duarte Manzalvos.
Música: ‘Bésame mucho’, interpretada por Grant Green en The Latin Bit (Blue Note, 1962).
Fotografía: Joanne Leah.

La luz en ti
Duermes sobre la cama blanca,
angelical, dulce, rendida.
Un rayo de la tarde atraviesa las cortinas
y se posa en tu hombro
y te acaricia
y pasea en tu brazo
y juega con tus dedos
y da un salto
y vuela hasta tu frente
y recorre tu mejilla
e ilumina tu cara.

Y luego sigue por tu cuello
con ansias de llegar hasta tu pecho,
como quien tiene sed hacia la fuente.

Entonces, tú respiras y te tensas,
y sintiendo cerca la corriente
corriendo vuelve el rayo a re-
correrte.

No hagas ruido

© Jacques Olivar

Suena el móvil.

—¡Mi marido!
¡Cállate, no hagas ruido!
¡No estoy en casa!
¿Qué digo…?

Suena el móvil.

—¿Sí, cariño…?

DM