Tierra santa

No tenía ningún sentido. ¡Resultaba tan evitable, tan innecesario! Un padre y su hijo. Apenas un minuto antes, acorralados y espantados de miedo entre las balas palestinoisraelitas. Un padre y su hijo. El padre lo protegía con su cuerpo. El niño se agarraba a la camisa de su padre y se apretaba contra él. Lloraba. Una bala y un niño. El niño yacía muerto en el regazo de su padre, que ya no tenía que protegerse de nada. Terribles convulsiones sacudían su cuerpo. Horror. Terror. Dolor.

Tal vez a la Vida -esa cosa- no le importe por quién sea sustentada.