Instrucciones para mirarse al espejo

A

manezca y levántese si puede. Aléjese de sí mismo. Póngase frente al espejo del aseo y examínese fijamente. Recorra con la mirada su pelo, su frente, sus facciones, sus labios, esa nariz, su boca, sus cejas, sus pestañas. Mírese a los ojos. No se acobarde; aguántese la mirada. Note cómo se va distanciando. Observe cómo ese rostro cotidiano deja de ser familiar. Pregúntese quién es. Tóquelo. Pregúntele por usted. Permanezca así un rato. Piense en algo triste, como lo de aquella vez. No le dé más importancia. Vuelva en sí y lávese los dientes. Continúe con su vida como si nada hubiera pasado.