A

yer vi un poco de las preguntas que le hicieron a Pentapolín del Arremangado Brazo en la televisión. Como no pude ver el otro día las que le hicieron a Winnie The Pooh, no puedo hacer comparaciones, las cuales siempre son odiosas, o eso dicen (¿por qué se dirá eso: “las comparaciones siempre son odiosas”?). Después sonó el teléfono:

—¿Diga…?

—Buenas noches.

—Buenos días.

—¿Ha visto algo, Duarte?

—No mucho, la última hora…

—Y usted, entonces, ¿de parte de quién está?

—¿Yo? ¡De parte del pueblo, hombre! ¡De parte de quién voy a estar!

—¡Ah, Duarte! Es usted un demagogo…

—De parte del pueblo siempre, siempre del pueblo.

—¿Incluso de parte del señor con gafas de sol que iba enzarpado hasta la coronilla y cuya mandíbula parecía que se le iba a salir de la calavera?

—De ése, del que más. Ése es más pueblo que nadie. Aunque fue demasiado amable con el político para ser pueblo y para ser minero, que lo cortés no quita lo doliente, ¡coño!

—Pero incluso el pueblo está dividido y toma partido a favor o en contra de Pentapolín o de Winnie.

—Por eso: hay que decirle al pueblo que debe tomar partido a favor de sí mismo, que ya es mayorcito.

—Duarte, es usted un demagogo, sin duda…

—A favor del pueblo, caballero. Siempre a favor del pueblo…

—¡Y es usted un bienqueda!

—¡Y usted es tonto, además, del culo! Vamos, un tontolculo, como dice el pueblo.

—Buenos días.

—Buenas noches.

13 comentarios en “Tuvieron unas preguntas para usted(es)

  1. Amigo Duarte, y los que somos de naturaleza ingenua y bobalicona y aun seguimos pensando que, a pesar de todo, unos están mas “siempreconelpueblo” que otros???

    Y para que conste, yo no llego a los 1100 €. Ahi queda eso, con un par. (Eso si, no se de qué es el par)

  2. ¡Ah, querido Javi!
    Yo hablo por mí; que cada cual haga de su capa un sayo, que para eso hemos venido al mundo: a que cada uno haga de su capa un sayo si lo desea. Pero que nadie pretenda hacer su sayo con mi capa. Sin embargo, me gustaría decir alguna cosa:

    1. Lo de los 1100 euros tiene arreglo: métete a político y verás cómo se multiplica. Y puedes meterte a cualquier partido, tanto de la diestra como de la siniestra. Eso sí: despréndete de tus principios. No conozco a ningún político pobre (aunque Esperanza Aguirre no llegue a fin de mes, la pobriña, y el hijo de Simancas tenga rota la Playstation, ¡angelito!). Por cierto, sería una buena manera de erradicar la pobreza del mundo: que todiós se haga político.

    2. Es verdad que algunos están más siempre-con-el-pueblo. Pero sin el pueblo. Con el pueblo, en las fotos. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Fíjate que el otro día vi a Miguel Sebastián diciendo en la tv que su partido era “muchísimo más liberal que el PP”. El mundo al revés. Y es que el PSOE es cada vez más partido, y cada vez menos socialista, menos obrero y, últimamente, cada vez menos español. De esto último me alegraría si no fuera porque esta pérdida de españolidad ha sido en beneficio de la antiespañolidad y en favor de los nacionalismos, de lo cual me lamento profundamente, porque es lo mismo. No le niego algunos logros sociales alcanzados.
    Y, por supuesto, el PP es cada vez más partido y cada vez menos popular. Y cada vez es más español, de lo cual me entristezco sobremanera. Tampoco le niego algunos logros sociales.
    Pero a ambos (y al resto de partidos) los acuso de cosas terribles. Sí, he dicho “terribles”, aunque a lo mejor es más acertado “horribles”. Si tengo ganas, algún día diré de qué los acuso. Que otros los juzguen si quieren ser juzgados.

    3. No creo que sea ingenuidad ni bobaliconería, que esas dos cosas son virtudes y nunca defectos. Yo procuro ejercitarlas y practicarlas, y espero no perderlas nunca, junto con el sentido del humor. ¿De qué se trata, pues? No lo sé. Los seres humanos somos contradictorios y nos encontramos solos frente a nuestra existencia. Parece ser que necesitamos “algo”. Hemos matado a Dios y nos hemos dejado adoptar por los partidos, unas superestructuras creadas por humanos y completamente -e irreversiblemente- deshumanizadas.

    5. Yo no llego a 1000 euros (yo estoy en 3 cifras, sin pagas extra y sin seguridad social). A ver si apruebo las opos el año que viene. Aunque pienso que el destino del hombre no es hacerse rico, sino enriquecerse.

    6. Todo esto (junto con el post) es opinión mía y un conato de literatura, y yo la escribo -y así debe leerse- al amparo del primer artículo del Estatuto de Autonomía de Duartelandia: “No existe la verdad, no la busques, nadie puede poseerla. Pero sí existe la mentira. Búscala, procura mostrarla a los demás y luego destrúyela y olvídala”.

    Felices vacaciones en L (Toledo). No dejes de mirar al horizonte.
    Besos a N y un abrazo para ti (besos no, pero por la barba, que pincha).

  3. Gracias Duarte por las sonrisas, las risas francas y gozosas. Tienes razón no podemos tomarnos en serio a todo este “projimerio” que quiere inducirnos para que les elijamos y ellos a vivir del cuento y, sobre todo, a gastar sus energías en peleas y truhanerías, en lugar de hacer su trabajo con honestidad.(Retiro la última palabra, sería más ajustado decir eficacia.)
    Entretanto, ya que no podemos hacer otra cosa, intentemos reirnos: que no arregla nada pero que se pasa muy bien el rato.

  4. Me gusta todo tu comentario, pero especialmente el primer artículo de tu Estatuto de Autonomía, que podría ser el primero del mío, la verdad (es muy gallego por otra parte, ¿no? en plan, “bueno…depende”). Pero el caso es que a veces, aunque sea por segundos, envidio a la gente que lo tiene tan claro, con sus verdades, sus buenos, sus malos, todo es redondo: las cosas malas ocurren por culpa de los malos, las buenas gracias a los buenos y sólo necesitan ver en los demás y en las cosas, una pequeña señal (un color, unas siglas, ese valor connotativo extraño que adquieren algunas palabras como libertad, talante…) para meterlos en uno u otro cajón. Cuando les envidio lo hago porque pienso ¿y qué hacen con todo el tiempo que les sobra por no tener que interpretar nada ni a nadie?

  5. Es cierto… Fíjate, Laura, qué claro tiene Bush lo de buenos y malos. Y en su delirio, convenció a mucha gente.
    Lo de buenos y malos es cuestión de dónde se ponga el punto de referencia, que es subjetivo. Por tanto, buscar lo objetivo basándonos en lo subjetivo es dificilillo. Suena el teléfono:
    -¿Sí…?
    -Buenos días.
    -Buenas tardes.
    -Duarte, su tono parece dar cera sólo hacia una dirección.
    -Puede que así parezca, pero tiene explicación, créame.
    -¡Pues ya me dirá!
    -Si uno ve al Lobo feroz puede escapar corriendo (o dejarse atrapar, pero a voluntad). Pero si lo ve disfrazado de dulce abuelita es más difícil, y se nos puede comer. Yo quiero quitarle el disfraz al Lobo feroz.
    -El hombre es un lobo para el hombre.
    -Y para la mujer.
    -Así me gusta, Duarte: sea políticamente correcto.
    -No le prometo nada.
    -Buenas tardes.
    -Buenos días.

  6. Recuerda el humor de Groucho pero más trabajado, más inteligente al estilo de Jardiel y otros de la misma etapa. Entre la exageración y la verdad. Venga, anímate y llévame la contraria que es más divertido.

  7. Lo mejor eso de que “el destino del hombre no es hacerse rico, sino enriquecerse”. Yo la primera parte la voy consiguiendo (o sea, que no me hago rica ni llevo visos de serlo); la segunda, haremos lo que podamos, maestro (como dijo Belmonte en aquella ocasión)

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