Jornada de reflexión

Bajando en el autobús a trabajar, el conductor llevaba en la radio esta canción de Rosario, la cual, gracias al buscar/reemplazar del Word, se puede acomodar a este tiempo electoral que padecemos y que, por fortuna, terminará el domingo. Esperemos que no lo haga como el rosario de la aurora.

el-voto.jpg

4 comentarios sobre “Jornada de reflexión

  1. Adios Esperanza Aguirre, adiós Gallardón de toda la vida, adiós Mariano Rajoy bien merecido tenés un descanso en Lavapiés. Y el resto de peregrinos cada cual conduciendo a su pollino, bien cargado de promesas, de roscones y frambuesas: la cosa ESTÁ ASEGURADA, GANE QUIEN GANE ESTÁ CONTIENDA, NO NOS VA A FALTAR DE NADA.
    ¡Hospitales a raudales! ¡Pisos a precio de ganga: hasta los podrán pagar los mil euristas! ¡Gafas para los chavales y para los abuelillos, la dentadura postiza! Autopistas y aeropuertos, ya se sabe: a tutiplén. Esto se pone muy bien: somos ricos hay pa tos. No es que haya patos es que hay para todos…
    Pero yo digo una cosa, estas elecciones son municipales y entonces a qué viene este cacao: la verdad no hay manera de entenderlo… Aznar en la palestra luciendo su labia diestra y qué me decís de Alfonso, tan jocoso como siempre. ¡Dios que guirigay! Si yo pudiera, me mandaría mudar, me iría Alejandría -yo siempre en busca de las bibliotecas-. Dices que esto se acaba y es pa volver a empezar. Le toman gusto al critique, no lo pueden remediar.

  2. ¡Qué manera de faltarle al respeto a la “fiesta de la democracia”, Duarte! Para compensar su irreverencia, tendré que aportar estos versos de Bécquer:

    Por una mirada, un mundo,
    por una sonrisa, un cielo,
    por un voto… ¡yo no sé
    qué te diera por un voto!

  3. Ay, Duarte el trabajo que me ha costado en contrarte. Y es que cuando clicleo -¿será correcto?- sobre tu nombre no me dirige a ninguna parte y esto unido a mis escasos recursos informáticos, explica todo. Escribí hace algún tiempo, un tema llamado “el rubicundo alfarero” que contaba el episodio de un pobre hombre que intenta montar sobre un burro sin conocer lo básico y que el asno lo lanza por los aires. A mí me pasa igual que al alfarero pero mi burro es la informática que en cuanto me lanzo a probar cualquier cosita nueva, me luzco y salgo por los aires. Ya con mi edad, la verdad, queda una muy poco graciosa.
    Quería agradecerte tus amables comentarios. Vale. Voy a leer alguna de tus entradas más recientes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s