De los momentos y otras efervescencias

—No, yo más bien me refiero al momento en que, estando en un garito lleno de gente, os besáis sexualmente sin que os importe nada más en absoluto, y os metéis mano descaradamente por fuera y por dentro del pantalón, por encima y por debajo de la falda; por entre los botones de la blusa y por debajo de la camiseta, luchando contra el sujetador, contra los botones del pantalón, contra los calzoncillos, contra el cinturón, contra el elástico de las bragas, superando las barreras textiles e indumentarias que el decoro, la buena educación y el diseño prêt-à-porter han puesto entre las personas durante milenios. Sin hacer caso del mundo porque el mundo se queda reducido a vosotros dos. Hablo del momento en que, hambrientos, os mordéis el cuello y os coméis enteros, y se escapa la saliva por todas partes; cuando os buscáis y cualquier movimiento es genital. Cuando se pierde el sentido común en beneficio del sentido sexual, cuando gobiernan las leyes de la Química, cuando sólo se puede tirar para adelante, cuando manda el instinto, cuando la sangre hierve, pasado el punto de no-retorno. A ese momento me refiero, a ese estado de conciencia o de inconsciencia, tan frecuente al principio y del cual creemos que tiene por enemigas a la edad o a la costumbre. Ese momento tan indecorosamente bello, por el que morimos, tan sublime.

Saudade no 17 de maio

manzalvos

Agora entendes.

Perto da noitiña, no solpor de xulio, ollabas dende a terraza: voltaban as vacas vagamente á corte para seren muxidas, voltaba o magote lixeiro, un río de lá, coma fuxindo do lobo; voltaba a xente coa ferramenta ao lombo, espalladoiras, sachas, machadas, engazos; algúns ficaban nas cortiñas a rega-lo millo ou as patacas.A rega-lo fruto. Voltaban as burras carregadas con herba verde dos segadeiros. Herbiña fresca. O ar era unha mistura amable de terra, auga, herba, vacas, ovellas e pementos fritidos en aceite oliva.

Agora entendes.

Ti eras un meniño con pantalóns curtos e mocos caendo do nariz, cun pau de castiñeiro na man convertido en Excalibur. Con feridas nos xeonllos de subires ás arbres a veres os nius. Un meniño que pasaba medo pola noite das pantasmas, dos aparecidos, da raposa, dos lobos, mouchos, coruxas, sapos e bruxas; demos, trasgos e diaños.

E todo fuxiu porque tempus fugit. Fuxiu o gando, fuxiu o lobo, fuxiu a xente. Tamén fuxiron as pantasmas. Non fuxiu a memoria, morriña dunha idade enteira que agarda no maxín. E a saudade é un salvoconducto cara á felicidade.

El ojo de gato

Ojo de gato

(Fotografía: Telescopio espacial Hubble)

 A un poco más de 3000 años-luz, desde la parte de la Constelación del Dragón, la Nebulosa del Ojo de gato (NGC 6543) nos observa. Seguro que lo flipa en colores. Preciosos colores.