Y

olanda y Luis se casaron. Pese a que los dos se acostumbraron fácilmente a convivir, no les fue bien en la cama y al cabo de cinco años se divorciaron. Yolanda se quedó en Madrid y Luis se trasladó a otro país aprovechando una oferta de trabajo. El contacto entre ambos quedó reducido al reenvío de algún correo electrónico, a una llamada telefónica en la Nochebuena y a un sms en Nochevieja, poco antes de las uvas. Y al messenger, donde casi todos los días coinciden para darse al cibersexo en busca de grandiosos orgasmos. Una vez alcanzados, continúan con sus vidas, ella con su marido, ocho años mayor, y él con su novia, veinte años menor.

2 comentarios en “Del amor y otras efervescencias

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