Conditio sine qua non

Por unas cosas que estoy haciendo estos días, tengo que lidiar con una curiosa palabra que se ha colado por una de las muchas grietas que amenazan las paredes de la universidad española desde siempre. Se trata de prerrequisito, y viene a significar, en el contexto en que aparece, exactamente lo mismo que requisito, que es la palabra que comúnmente se usa para referirse a la circunstancia o condición necesaria para algo, según el DRAE.

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Era

Era una tarde, mal y nunca;

era un amor cortés sin lo valiente,

una ocasión pintada de pelona.

Era que tú, salida de emergencia;

era que yo, hasta el fondo a la derecha;

tus piernas, el rosario de la aurora.

Era que todo verbo era

—igual que ser, estar,

que parecer, que resultar

copulativo.

Y no era nada, nada, nada, nada, nada, nada, nada…

Ricardo Castillo

Ayer me pasé un momento por la librería del Fondo de Cultura Económica que hay por Moncloa y me encontré con un librito que me encantó nada más abrirlo por la mitad y leer:

 

 

Pin uno, Pin dos

Son las diez de la noche.

De nada sirven los 600 gramos de felicidad

que ha ahorrado mi padre.

Prevalece una agitación de ladrones en el seno familiar

y cada quien declina

con su particular manera de verter la sangre.

Parece como si el movimiento fuera la bancarrota,

como si el amor fuera tan sólo cosas de adolescentes.

Mi padre nos quiere,

mi madre nos ama

porque hemos logrado ser una familia unida, amante de la tranquilidad.

Pero ahora que son las diez de la noche,

ahora que como de costumbre nadie tiene nada que hacer

propongo cerrar puertas y ventanas

y abrir la llave de gas.

 

 

Se titula (contiene dos poemarios) El pobrecito Señor X / La oruga (1980) y el autor es Ricardo Castillo (Guadalajara, México, 1954), de quien no había oído hablar en mi vida, seguramente más por desconocimiento mío que por falta de fama suya, porque el libro es estupendo. Ahora miraré por el google.