¡Quién te volviera a soñar!

Ayer por la noche, mientras leía un capítulo del Libro de Abadie en la terraza, pasaban tres chavalillas dando los últimos coletazos de las vacaciones y hablando de lo rápido que se les había pasado el verano. Y me acordé de aquellos interminables domingos de misa, comida, paseos por la carretera, visitas, deberes de matemáticas… Aquellos domingos que resultaron no ser eternos, mierda.

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4 respuestas a ¡Quién te volviera a soñar!

  1. Laura dijo:

    Qué chulo el texto, aunque yo casi me alegro de que aquellos domingos no fueran del todo eternos…
    Enhorabuenas, tardías, por tu chavala, a ver si vemos una fotillo por ahí…
    Besos para ti y toda la family!

  2. Cigarra dijo:

    Todo era eterno entonces. Y nunca sabías que día de la semana era, si estabas de vacaciones. Todos los días eran verano y nada mas.

  3. Marta dijo:

    No éramos lo suficientemente altos como para alcanzar a ver lo que había detrás del muro. Es más, es que ni nos empinábamos, porque no sabíamos ni que existieran muros.

    Yo no echo de menos esos domingos. Ningún domingo.

    Saludos.
    Marta.

  4. patrice dijo:

    Ay qué me encanta, esto es como cuando huele a verano y otra vez te sientas en el bordillo de la acera de enfrente al instituto, aunque sólo sea, metafísicamente… Odiaba esa eternidad de domingo, ahora la echo en falta, un poco, porque los domingos ya no son eternos ni huelen a verano (o rara vez, al menos).

    Un saludo!

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