Caligrafía

Sobre la cama

—hoja blanca—

nuestros cuerpos

—no versos.

Tú encima de mí

—el punto sobre la i

o tú debajo

—la o termina en un lazo—               

o a cuatro rayas

—pintamos patas.

¡Quién te volviera a soñar!

Ayer por la noche, mientras leía un capítulo del Libro de Abadie en la terraza, pasaban tres chavalillas dando los últimos coletazos de las vacaciones y hablando de lo rápido que se les había pasado el verano. Y me acordé de aquellos interminables domingos de misa, comida, paseos por la carretera, visitas, deberes de matemáticas… Aquellos domingos que resultaron no ser eternos, mierda.