La mujer ideal

Cuando nos despedíamos, luego de abrazarnos con apasionada ternura, esa mujer morena y guapa, de extraños ojos claros y buen cuerpo, me advirtió:

—Tengamos mucho cuidado, amor; mi marido en vez de cuernos tiene antenas.

 René Avilés Fabila, Cuentos de hadas amorosas y otros textos. México D. F., FCE, 1998.

¡Sorpresa!

Esta mañana me ha ocurrido algo curiosísimo, de esas cosas que se dicen y no se creen:

He llegado a trabajar y resulta que todo estaba cerrado porque es día no lectivo en esta facultad debido a que se celebra la apertura de curso. Me siento mayor, sin reflejos…

El vigilante, que me conoce, me ha dejado pasar, así que me tomo un café de la máquina, escribo esto y me vuelvo a casa, que nunca he podido ir a buscar a Adriano a la salida de la guardería. Y hoy no hay cosa en el mundo que me apetezca más hacer.