No me las den todas en la misma mejilla, por favor.

¡Menudo atasco! Llego tarde otra vez, seguro. ¿Qué hay en la radio? ¡Al loro con el bigotazo que lleva el de ese coche! ¡Ah!, me da buen rollo el Melendi.

 

Y hoy el cartero me ha dicho

que no hay carta para mí,

con los ojos enrojecidos

va riéndose de mí,

y es que la carta de Holanda

entra muy mal en el país… 

¿País, nación, naciones, nación de naciones, patria, matria? Menudo lío hay montado con esto. Ayer en la tele debatían, se insultaban, se menospreciaban los unos a los otros, se sobrevaloraban a sí mismos… ¡Hay que tener un par de huevos para dejarse ese bigotazo! Pero no le queda mal, me cae bien el hombre del bigote. Le pega con el color de su coche. Y lo de la república y la monarquía. Y venga a quemar fotos, papel, deforestación, humo, polución. Deberían quemar fotos digitales para no acabar con los bosques, como si fuera un tamagochi. ¿Acaso la vida no es un juego? ¿Acaso no están jugando a ser el Cid unos? ¿No están jugando a Braveheart los otros? Prefiero jugar al corro de la patata, las manos agarradas, o jugar a los médicos en un hospital de enfermeras lujuriosas y locas por mis huesos. ¡Por Dios! ¡Los Hombres G con nuevo disco cantando que han visto la luz y que se sienten fenomenal, con la que está cayendo! Monarquía, república… Sí, parece más digna, más apropiada a una democracia, la república. Pero república es una palabra que ya no posee su significado primero, ¡es un oxímoron! Es hielo abrasador, es fuego helado… Ya no es de todos. Si viene, será de los mismos que ahora poseen la monarquía, pero con distintos collares. O no. Debería preocuparme más, debería estar más al día, debería entender y aceptar que mis problemas son los que ellos me dicen y no los que yo siento. ¿Qué es una plaza de guardería ante el modelo de estado? ¿Qué es un trabajo precario ante la plurinacionalidad? ¿Qué es el euríbor si lo comparamos con la educación para la ciudadanía? ¿Qué es llegar a fin de mes frente al debate acerca de la imperiosa necesidad de un nuevo estatuto? Menudeces, son menudeces. Duarte, te quejas de vicio. Mis sentidos me engañan. Duarte, república, monarquía, nacionalismo español, nacionalismo gallego, nacionalismo vasco, nacionalismo catalán, nacional catolicismo, nacional socialismo… Nacional. No sé; esta palabra se ha puesto a lado de tantas otras con un resultado tan nefasto que creo que voy a tacharla del DRAE y del María Moliner para que no tenga cobijo en mi casa. ¡Joder, qué guapa la del coche de al lado! Me ha mirado. ¿Me ha mirado? ¡Sí, me ha mirado! ¿Le guiño un ojo? No, estará muy preocupada pensando en si monarquía o república, o en si estado federal, confederado, autonómico, centralista… Estas cosas nos impiden ligar y, por lo tanto, follar. Somos un país de malfollados y de malfollantes. Me ha vuelto a mirar. ¿Es una mirada monárquica o republicana? ¿Es de derechas, de izquierdas, de centro, de centro izquierda, de centro derecha? ¡Está fetén! Menudo atasco. Y la tía buenorra del coche de al lado y yo tan preocupados por el modelo de estado… Si no fuera por esto, le guiñaría un ojo o le lanzaría un beso con la mano. Pero no se puede frivolizar ante problemas tan angustiosos. ¡Joder, 400 euros una guardería! ¡Menos mal que tenemos plaza en la pública! Nos van a venir bien los 2500 euros prometidos. Aunque, claro, eso no es socialismo. Esto sigue siendo capitalismo. Socialismo sería que garantizasen por ley una plaza de guardería para cada niño, por ejemplo. Esto es seguir dentro de la bola capitalista pero dándole una vuelta más, haciéndola un poquito más grande. Pero vendrán bien los euros, sí. ¡Ha vuelto a mirarme! Es muy mona, la verdad. ¿Cuántos años tendrá? ¿Treinta y dos? ¿Veintinueve? No, debe de ser mayor. Está cañón la tía. Y me pregunto yo: ¿cuántas personas somos? Cuarenta millones. ¡Cuarenta millones! Y digo yo que si hay cuarenta millones de personas angustiadas por estos problemas y con tantas ganas de decidir nuestro futuro sólo hay dos deducciones posibles, ambas frustrantes: o que no exista la solución o que seamos un poco menos inteligentes que cuando Atapuerca, porque cuarenta millones de personas preocupadas por asuntos tan graves que no dan con la solución es un hecho penoso y lamentable. Bueno, a ver si los políticos nos sacan las castañas del fuego. Porque a los ciudadanos los problemas siempre nos los han solucionado los políticos, claro. Tal vez por ese agradecimiento antropológico los defendemos con tanta pasión. Ya sabemos que todo el dolor y todo el mal del mundo y del tiempo nos lo han solucionado los gobernantes. Que de todas las guerras nos han liberado los gobernantes. ¡Ah, el pueblo, la chusma! ¡Cómo somos el populacho! Si no fuera por los políticos, por los gobernantes, no sé qué sería de nosotros, siempre creando problemas que luego ellos nos tienen que solucionar. Y qué buenos son, que lo hacen casi de manera altruista, porque a ellos en realidad no les gusta mandarnos ni gobernarnos, sino que se ven obligados a ello por las circunstancias, ellos no quieren tener ese poder, esa responsabilidad. Y, si miramos atrás — el del coche de atrás se está metiendo una raya—, comprobamos que… No, a ver… Desde los inicios de la Historia… Hay que estar pillado para meterse una raya a estas horas y en pleno atasco; se va a subir por el salpicadero. A lo mejor es que no ha podido con la presión que sobre nosotros ejercen estos problemas vitales a los que, como pueblo, nos enfrentamos, y ha decidido darse a la drogadicción. Miremos atrás, a la Historia. Repasémosla para saber quiénes son los que siempre nos han venido jodiendo la vida, los que desde siempre nos han creado problemas, los que siempre nos vienen obligando a pensar a su antojo, los que nos obligan a llevarnos mal con los demás, los que declaran las guerras, los que envían a los hijos de los demás a ellas, los que estudian minuciosamente la manera de informarnos, los que insultan la poca inteligencia que nos queda,

y vivir como un noble arruinado

entre las ruinas de mi inteligencia, 

los que nos vienen haciendo más gilipollas cada día que pasa, cada legislatura…. Por suerte, siempre estarán los gobernantes para echarnos una mano.

Bueno, parece que se acaba el atasco… Qué coñazo, todos los días igual.

3 comentarios en “Atasco

  1. Un bigote que pega con el color del coche? hmmm, con tal que no sea un Mini Cooper rojo! De qué color es tu carro, Duarte? O, reformulo la pregunta: usas bigote?
    Me gustan tus reflexiones en medio del trancón, no es que quiera que llegues tarde siempre … pero nos cae bien que reflexiones dentro del auto.
    Beso.

  2. (con perdón de la expresión) Jodeeeeeer. Lo que no te pase a ti no le pasa a nadie. ¡Y yo que me creia pinzada por mis pellas mentales en clase! Hay que ver. Repito la pregunta muy bien enfocada de flor de loto: ¿de que color sería el coche para que al otro notas le fuera a juego con el bigote? Respecto a la mazizorra: ¿Tan pronto por la mañana y ya pensando en esas cosas? Desde luego que el Arcipreste no es una buena influencia (si estuviera el Gato por aqui me recordaria que para mi pronto son las 2 de la tarde, pero no esta).
    PS: La nueva de las hombres G no está tan mal. Te recomiendo Heart in a cage de “The Strokes”

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