Dualidad

No fue amor,

sólo el deseo egoísta

de alcanzar un orgasmo

y el trabajo generoso

de provocarlo.

No fue amor,

faltó lo malo,

que el amor no es dulce:

el dolor amargo

y el sexo salado.

5 comentarios

  1. Sal y azúcar. El sexo es salado y el orgasmo es dulce. El amor es agridulce y hasta a veces es ácido, pero así es el amor y así lo acepto. El motor del mundo, como una pequeña licuadora casera. Beso, feliz finde.

  2. “el amor no es dulce:
    el dolor amargo
    y el sexo salado.”

    Ok, jugamos a que lo etiquetábamos todo, todito, todo.
    Pues no estoy de acuerdo, señor de Ítaca. El sexo, si te unto de mermelada y te chupo, ya veremos si es dulce o no y para quién. El dolor también puede ser dulce si es sosegado y/o aceptado; y el amor, empalagoso y pastelero. Hala! Ahora a recoger todas las piezas del suelo y vuelta a etiquetar… aunque primero embalaremos al vacío y precintaremos.

    glups! que me asusto.
    Besos… uhmmm… ¿tiernos? ¿suaves? ¿qué adjetivo les endosamos?

    Marta.

  3. Remito una nota que me ha llegado del Arcipreste:

    Señorita Marta, déjese de unciones con mermelada, que engorda mucho y no sería raro que cualquier ex-ministra de sanidad la castigase a usted duramente por la vía administrativa acusándola de apología del michelinismo.
    Yo más bien lo que veo en estos versos es alegría y desmitificación. Sólo por esto último, deberían cambiar el nombre de la calle del General Yagüe por el de Arcipreste de Ítaca, ahora cuando apliquen la ley de la memoria. Histórica.

    Señorita Flor de Loto, si no fuera porque sé que está usted completamente equivocada, haría votos de castidad y de obediencia. De pobreza no me hacen falta.

    Y les mando dos docenas de castísimos besos a cada una, para que no se diga.
    😉

  4. jajajjaja…
    Te pueden dar la calle de Ortega o de Gasset. O la de Pi o la de Margall. Tienes muuuucho para elegir…

    Me secompraó una máquina desas de etiquetar. Oye, ¡qué chulada! Como “globaliza” de bien!

  5. Qué desperdicio, Eminentísimo Embajador. Cuarenta y ocho besos castos, ejem. Si con dos apasionados, o lujuriosos o amorosos o amistosos podría salir de este comentario con el honor en alto.
    Cabe la rectificación, si acaso.
    Le dejo la pequeña inquietud en el mar de sus neuronas.
    Un saludo, que ese si que da lo mismo que sea casto o no.

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