Cotidie morimur

La belleza de los actos cotidianos. Tus patadas para echarme de la cama. Buscar a tientas calzoncillos, calcetines, cal y arena. Enjabonarme con caricias esponjosas, espumosas, especiales, a las seis de la mañana. El café, las monedas, su tabaco, gracias, muchas gracias. Perjudica gravemente la salud. Ir a trabajar cuando es de noche. Madrid contaminando su horizonte. Decirle a los chavales Buenos días, chavalotes. Hola, profe; ¿nos cambias el examen? Si os quitáis el chándal algún día y los anillos y ese oro. Tu sonrisa cuando sabes la respuesta. Que no me traigan hechos los deberes. Que deseen la hora del recreo. Que no sepan que la espero más que ellos. Que se acerque el momento de salir. El atasco de narices, de pelotas, de automóviles. Que me pites si circulo despacito. ¡Que te den por donde amargan los pepinos! Que no haya aparcamiento o que llegue la factura de la luz o la fractura del dentista. Que mi niño no quiera merendar, que mi niña se duerma entre mis sueños. Que me hayas esperado todo el día. Y que lloren por la noche, y otra noche y otra noche y otra noche sin dormir. La belleza de los actos cotidianos. Tus patadas para echarme de la cama. Saber que hablo conmigo, saber que me hablo a mí.