El saber ocupa lugar

Estaba fumándome un cigarrillo en la puerta de la facultad. Llegó un camión del que se bajaron dos personas. Venían a por papel usado para reciclarlo o revenderlo o yo qué sé. El caso es que uno de ellos conducía una carretilla con montañas de folios y se los iba dando al otro, que los clasificaba:

Éste lleva grapas. A ese rincón. Este otro es de color salmón; a este otro lado.

¿Y esto?, dijo el de la carretilla mostrándole a su compañero una caja grande cerrada con cinta autoadhesiva. Aquí pone Tesis doctorales 2005-2006. Pesa mucho.

—A ver, déjame ver, le respondió mientras desprecintaba la caja y miraba su contenido como quien encuentra algo deseado, muy deseado. Son todos folios blancos, sí. Colócalos en esta parte, que este papel se paga a 15 céntimos el kilo.

Cargaron todo y se fueron.