Genio y figura de don Lenocinio Vivales

Don Lenocinio detallaba con presunción cómo se había acostado con un sinfín de mujeres. Luego decía a carcajadas que jamás se había levantado con ninguna de ellas, que sólo con su mujer. Después —todo a la vez— miraba el reloj, sorbía la copa, apuraba el cigarrillo hasta casi quemarse el bigote y se rascaba el culo. Finalmente, pedía cambio al camarero para seguir echando monedas a la máquina.

8 comentarios

  1. Meursault

    ¡Magüer que me place esta lacónica semblanza, Duarte!
    Y el nombre del ‘sujecto’ mueve a hilaridad. ¿No se habrá usted inspirado en las ocurrencias del sin par Gavanido?

  2. Queridísimo Meursault:
    El admirado Gavanido siempre es fuente de inspiración, de espiración y de expiración carcajeante.

  3. ¿Quién no lleva a un Lenocinio en su interior?

  4. ¿Y quién no lleva un Vivales en el bolsillo?

  5. Anikin

    Lo siento, pero tenía que opinar,¡menuda joya de hombre! ¿En serio todos teneis un ser así en vuestro interior? Espero que no en el plan de John Hurt en Alien, sería como poco extravagante.
    Saludos para todos menos para Leocinio. Hala.

  6. teoriadecatastrofes

    Yo lo llevo, y soy mujer… y heterosexual.

  7. Impactante personaje don Lenocinio. …me recuerda a un jefe que tuve yo en un trabajo, santo varón, menuda acémila.

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