Genio y figura de don Lenocinio Vivales

Don Lenocinio detallaba con presunción cómo se había acostado con un sinfín de mujeres. Luego decía a carcajadas que jamás se había levantado con ninguna de ellas, que sólo con su mujer. Después —todo a la vez— miraba el reloj, sorbía la copa, apuraba el cigarrillo hasta casi quemarse el bigote y se rascaba el culo. Finalmente, pedía cambio al camarero para seguir echando monedas a la máquina.

8 comentarios sobre “Genio y figura de don Lenocinio Vivales

  1. ¡Magüer que me place esta lacónica semblanza, Duarte!
    Y el nombre del ‘sujecto’ mueve a hilaridad. ¿No se habrá usted inspirado en las ocurrencias del sin par Gavanido?

  2. Lo siento, pero tenía que opinar,¡menuda joya de hombre! ¿En serio todos teneis un ser así en vuestro interior? Espero que no en el plan de John Hurt en Alien, sería como poco extravagante.
    Saludos para todos menos para Leocinio. Hala.

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