I

Yazgo, y mientras

lees queda

de mí

no más que una osamenta,

no más que arqueología.

Y ya mi calavera,

laboriosos gusanos

de la tierra,

habrá cambiado ideas

por arena;

dolores,

por la losa que me pesa;

amores,

por las hierbas que me enredan;

placeres,

por las flores.

¡Que liben las abejas

sus sabores!

4 comentarios

  1. M.

    Duarte, explica este poema, porfi.

  2. La Uge

    ¡Qué bien te sientan la paternidad y el verano! Y cómo te inspiran.

  3. M.

    Ahhh! ya lo entendí!! Muy bueno! ¿Cuándo nos deleitas con Lenocinio?

  4. flor_deloto

    Uy, qué cambio! me gusta.
    Beso

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