Carta de don Lenocinio Vivales

Querido Duarte:

 

Andas escocido, por lo que parece. No me seas cínico, que nos conocemos bien. ¿Acaso tú no plagias? ¿No eres tú quien anda soltando alegremente por la red mis desventuras? ¿Me das algo a mí a cambio, que me has convertido en el hazmerreír de ADSLandia? ¿Te he pedido alguna vez explicaciones? Mira que tienes más motivos para estar contento que indignado, así que deja en paz al muchacho —al que probablemente le envidies más la juventud de lo que él te haya enfadado la vanidad— e intercede por él si esto que has liado llegase a suponerle un perjuicio académico grave, que seguro que no lo ha hecho por joder, sino por aprobar. Y agradécele, ante todo, que te haya elegido.

¡Anda que no ha habido ocasiones en que tú mismo has podido ser acusado! Aquellos exámenes que hacías, que tanto se parecían a los de R o a los de D, o aquel tupé y aquellas patillas que le copiabas a Robert Gordon. Las zamoranas que hacías cuando venía el balón, ¿las inventaste tú, tontolculo? Y qué decir de las gilipolleces que les susurrabas a las tías: esas frases que copiabas de aquellos discos que no voy a mencionar por el respeto que me mereces, y que al final te comías tanto como yo, es decir, nada.

Anda, Duartinho, sigue a lo tuyo —a lo mío— y déjate de sonetos y de ovillejos y de crueldades, y mándame 50 euros, que te los devuelvo en cuanto me paguen a mí un dinero que me deben.

Un abrazo de tu amigo

Lenocinio Vivales P.

Agradecimiento a HEC París

Agradezco a HEC París la retirada de su sitio web del texto «Instrucciones para deshojar una margarita», que aparecía firmado por Alain Sebban, a quien no conozco y quien no posee autorización alguna por mi parte para reproducirlo, y mucho menos para estampar en él su firma.

Quisiera, asimismo, agradecer a HEC París la atención prestada, las disculpas remitidas y la celeridad con que ha atendido mi demanda, exculpándola completamente de las prácticas que el señor Sebban ha llevado a cabo aprovechándose  del buen nombre de la institución que lo acoge.

 

Duarte Manzalvos.

Posdata: Me reservo el derecho de publicar en los días siguientes unas palabras dirigidas al señor Sebban, las cuales pueden ir hiladas en octosílabos asonantados, en cuaderna vía, en tercetos, en ovillejos o en prosa. Ya veremos.