«La verdad puede esperar»

O algo parecido no hubo testigos dijo para sí don Lenocinio Vivales una vez que tuvo en su poder pruebas fehacientes, irrefutables y tangibles acerca de su hombría y de la trascendencia humana. Ocurrió así:

Llevaba nuestro infeliz un tiempo ya excesivo siendo objeto de envenenadísimas burlas por parte de los del bar a mediodía, quienes, entre el humo del tabaco y veinte en copas, le preguntaban mordaces que cómo hacía para cumplir últimamente tan a rajatabla el Sexto Mandamiento y aun el Noveno, o le cambiaban su patria transmontana por la de «Casto» Urdiales entre señas y muses, o le mostraban su extrañeza por no oírle decir ni «pío» mientras sacaban triunfo y pecho. Y así, lo asediaban cotidianamente con éstas y con otras mil impertinencias más, acompañadas todas ellas de ruines carcajadas que se mezclaban con el sonido de la máquina tragaperras y con la sintonía de un telediario al que nadie atendía.

Esto, que al principio dejaba impasible a don Lenocinio, hizo con el tiempo mella en su ánimo y acabó por hundirlo, de manera que tomó la determinación de cambiar de bar, puesto que no intuía que en las semanas venideras fuesen a cambiar sus hábitos en lo concerniente a lo que no tiene enmienda, ya que ni las mujeres se fijaban en él por la calle ni le daban trato, ni él tenía dinero para fijar con las mujeres de la calle trato alguno. Así que hizo mudanza y tomó por hogar una bodega alejada de allí, con no mejores ni más refinados clientes, pero sí con una camarera joven, bella y de tiro bajo los pantalones.

Y, además, desvergonzada y promiscua: al poco de ser cliente, cuando apenas llevaba el señor Vivales tomada una docena de solysombras y referidas unas pocas groserías no carentes de ingenio, se le acercó mientras le cobraba y le dijo:

sabs k m pong to loka cn l k dics? d vrdad ers asi? psdo mñana libro i mi nvio s va tol dia cn sus amigs a fumr knuts i a jgar a l plei. x q no m yevs a t ksa i m hacs esas csas k cntas? tiens messgr?

Llegada la narración a este punto, has de saber, lectora, que en otras circunstancias no habría osado continuar adelante por respetar la privacidad que toda persona merece cuando cruza la puerta de su habitación, y por no hacerte a ti partícipe siquiera como conocedora involuntaria de tan macabra y terrorífica pendencia. Pero no es el caso, y debes entender que los acontecimientos que siguieron a las palabras de la joven son de necesaria alusión por parte de este indigno narrador, así que allá va el resto:

El acuerdo al que ambos llegaron resucitó en don Lenocinio la alegría de su espíritu pero acentuó la fiereza de sus intenciones, que ahora pasaban por recobrar ante la gente del bar el honor que le habían arrebatado de manera tan degradante. Para ello preparó un plan, y no fue otro que esconder una cámara de vídeo en alguna parte apropiada de su cuarto y grabar cuanto acaeciere con aquella mujer llegado el momento, todo ello con el propósito de mostrar después, victorioso, a sus calumniadores semejante fazaña, y comparar cruelmente y en voz alta a sus respectivas esposas con la despampanante joven, por cuyo honor ha de omitirse en este relato su nombre y cualquier otra referencia que permita adivinar su identidad.

Llegó el día y se produjo el encuentro, y, aunque la cinta que grabó los hechos era de dos horas de duración solamente, allí estuvieron rato y rato, durante el cual fueron de lo feroz a lo tierno, de lo reposado a lo frenético, de lo limpio a lo sucio, haciendo uso don Lenocinio de cientos de picardías aprendidas a lo largo de los años y de los lupanares, y respondiendo la chica con otras tantas tretas que conocía o que sabía de oídas. ¡Para qué decir más… y más… y más… y más!

Pero nuestro desdichado personaje es un hombre de fortuna adversa, y no hay placer en él que no venga seguido de alguna calamidad proporcional al disfrute. Resulta que, ya solo en casa, contemplando en el vídeo la grabación, comenzaron a aparecer unas manchas que emborronaban la escena y que impedían ver con claridad a los protagonistas y lo que éstos estaban llevando a cabo. El señor Vivales se molestó por ello, pero le duró poco el enfado, que se transformó en asombro cuando se dio cuenta de que aquellas manchas se iban estilizando poco a poco y se iban pareciendo a personas traslúcidas, y el asombro cedió paso al pánico cuando pudo comprobar que entre aquellas personas se encontraban sus abuelos, sus padres, su tío Baldomero, su tía Encarnita y su madrina, todos fallecidos hacía años. Había también otras personas que sólo había conocido por fotografías cuando era niño y otras que no conocía, pero cuya pertenencia a la familia la certificaba la caprichosa forma de la nariz que siempre han tenido los Vivales, que en todos ellos era evidente.

Se veía, pues, en la filmación a la pareja entregada a la búsqueda del placer, y, a su alrededor, un corrillo de almas, de las cuales unas se santiguaban, otras reían burlonas, otras comentaban con las de al lado el espectáculo, la pose o la técnica empleada, y otras las más allegadas parecían no dar crédito a lo que allí sucedía y se tapaban los ojos con sus manos transparentes entre fantasmagóricos y ultratumbanos ayes. El retablo recordaba mucho a aquella Lección de anatomía, de Rembrandt, aunque los gestos se parecían más a los protagonistas del grequense Entierro del Conde Orgaz. Todo un cuadro, quiero decir.

Aturdido, pensó que, ya que no podría presentar aquello ante sus difamadores y que, por tanto, no podría recobrar su honor, por lo menos podría sacar un dinero vendiendo la prueba a algún estudioso de lo oculto. Meditó y parece ser que fue en ese momento cuando pronunció para sí mismo las palabras que dan título a esta secretísima aventura, la cual ahora conoces tú también, lectora cómplice.

5 comentarios

  1. S psibl krear n club d fan d leoncio vivals?

  2. A vr si s abr 1 fcbook…!

  3. Entiendo que dentro de poco veremos a don Leoncio en “Cuarto Milenio” presentándonos a sus antepasados.
    Interesante…

  4. Anikin

    Si! a vr si s abr 1 feibuk dsos… o 1 tuenti (q s bstnt peor)XD
    Me espeluzna ver que escribes mejor en reducido que yo… : ( . Cuando termine con romano hago un curso o algo… jejejeje

  5. me ha encantado!!! guauuu!! Caray con don Lenocinio…! mi héroe.

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