El toro no comprende los motivos ni las artes. Ni las notas del himno (in)mortal de los clarines.  Trajes de oscuras luces, monteras por el mundo, tendidos de narices farloperas, gominas, prostitutas… Siempre un prohombre sentado en la barrera.

El toro muere y purga los pecados de sangre por el suelo; los pecados de quienes, ya borrachos, agitan por el aire sus pañuelos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s