La luz en ti

Duermes sobre la cama blanca,

angelical, dulce, rendida.

Un rayo de la tarde atraviesa las cortinas

y se posa en tu hombro

y te acaricia

y pasea en tu brazo

y juega con tus dedos

y da un salto

y vuela hasta tu frente

y recorre tu mejilla

e ilumina tu cara.

Y luego sigue por tu cuello

con ansias de llegar hasta tu pecho,

como quien tiene sed hacia la fuente.

Entonces, tú respiras y te tensas,

y sintiendo cerca la corriente

corriendo vuelve el rayo a re-

correrte.

Bajo tu ombligo

Bajo tu ombligo

me gusta tu lunar.

Me señala el camino

Por aquí hay más.

Y los vecinos

desde el portal

oyen los ecos

que hacen mis besos

al avanzar.