I

¿Adónde vas, chaval? A Ponferrada. Te puedo dejar en Lugo si quieres, allí en la gasolinera. Bueno. Si te quedas aquí, podrías encontrar a alguien que te lleve hasta Ponferrada, pero igual no. Mejor es ir avanzando, que es temprano y malo será. Pues sube, pon la mochila atrás. Muchas gracias. Dicen que hacer dedo es peligroso. También dicen que lo es parar a autoestopistas. ¿Eres estudiante? Sí. ¿Y qué estudias? Filología. ¿Cuál? Hispánica. Para ser de Ponferrada hablas muy bien el gallego. No, no soy de Ponferrada, soy de Chantada; bueno, tampoco soy de Chantada pero viví allí unos años; en realidad, soy del sur de Ourense, en la frontera mismo con Portugal y Zamora. ¿Familia de contrabandistas? Los hijos de los contrabandistas tienen coche propio. ¿Y qué tal la vida de estudiante en Santiago? El fin de semana, peor, porque mis compañeros se van a sus casas y me quedo solo; yo llevo ya tres semanas sin ir a la mía. ¿Fumas? De vez en cuando (si tengo para comprar tabaco).

II

Llevaba tiempo sin dinero, y se me habían terminado el arroz, los macarrones y las patatas,  alimentos con los que había ido tirando este tiempo. Arroz blanco con pimentón y aceite de girasol. Macarrones hervidos con pimentón y aceite de girasol. Patatas con pimentón y aceite de girasol. Tenía que haber comido menos cantidad, racionar mejor. El pan que quedaba de la semana anterior se me había puesto duro al olvidar meterlo en la bolsa de plástico. Tampoco tenía ánimo para entrar en el supermercado a llevarme unos paquetes de salchichas. La última vez habían estado a punto de pillarme. Y la bombona casi no tenía gas, y había que pedir otra. ¿Con qué dinero? Mi padre me había prometido que me mandaría algo. Había ido todos los días al banco con la cartilla, pero el dinero no llegaba. Debe de ser por la fusión del Central y del Hispano por lo que tarda en llegar la transferencia, pensaba. No podía llamar a casa: el teléfono estaba cortado.

III

¿A dónde vas, chaval? A Ponferrada. Sube, que te llevo; ten cuidado al subir. Bonito camión, y cómodo; se va bien aquí. Mejor se estaba en una sombra con una buena puta. Seguro. ¿Desde dónde vienes? Desde Santiago, salí esta mañana con un señor que me dejó en la gasolinera. ¿Comiste? Sí (no, no he comido en todo el día ni he fumado, no tengo un puto peso y sólo he bebido agua en el baño de la gasolinera). Yo voy a Barcelona, soy de Riveira. Lo conozco, estuve de vacaciones en La Puebla con mis padres y mis hermanos hace unos años. Esta bajada es muy jodida para los camiones, se calientan los frenos y con estas curvas puede hacerte la tijera; vamos a parar aquí a tomar un café, que queda mucho camino. Yo me quedo por aquí estirando las piernas. No, hombre, no; camarero, un café para mí y para el chaval un bocadillo de lo que quiera; ¿qué quieres de beber? Agua. Camarero, una media de Estrella para el chaval. La vida es jodida, chico; yo llevo años cuidando de mis hermanos y de mi madre; desde que mi padre nos dejó; tuve suerte de que tenía todos los carnés y puedo andar de camionero. Sí, esa es una suerte; si hago la mili, intentaré sacármelos todos, ahora tengo los de moto y el de coche. Aquí te dejo, en el cruce; si fuera bien de tiempo, podría acercarte un poco más. No te preocupes, muchas gracias; es todo recto, hay farolas por toda la carretera, y desde Cuatro Vientos es ya un paso hasta Ponferrada. Espera, que voy un momento a mirar una cosa a la caja de herramientas; toma, hombre, para que fumes; es americano; no sólo llevo conservas en el camión. Muchas gracias, no sé cómo pagártelo. No me debes nada; no te metas en líos, adiós. Hasta siempre.

IV

Mochila, llovizna, cansancio. Y un cartón de Winston americano. Me sentía feliz mientras fumaba sentado en el quitamiedos.

V

¿Adónde vas, chaval? A Ponferrada…

11 comentarios en “Catorce horas

  1. Gracias por vuestros comentarios. Cualquier día cuanto otro viaje que hice, también a Ponferrada, pero por otro camino: en tren hasta Monforte de Lemos y, desde allí, a dedo hasta Ponferrada. El revisor del tren todavía me anda buscando…

    1. Muchas gracias por el comentario. Una vez vi una entrevista a Jodorowsky (o como se escriba) en la que él hablaba de unas cosas terribles que le habían ocurrido en su vida y, sin embargo, decía que incluso aquellas cosas le habían ocurrido para bien. Esto no fue tan terrible como lo suyo (ni mucho menos), pero puedo decir lo mismo.

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