Y trató de matarlo aquella noche


La alcahueta y el amante

Después se fue hacia la ciudad para buscar al hombre, y se alojó con una mala mujer alcahueta. Y la mujer tenía una manceba que se había enamorado de un hombre y no quería a ningún otro. Y con esto hacía daño a su propia ama, porque perdía la ganancia que le daba por aquel hombre.

© Alvelyn Aiko

Y trató de matarlo aquella noche que alojaba al religioso, y dio a beber a la muchacha y al hombre tanto vino puro hasta que se emborracharon y se durmieron. Entonces tomó ella el veneno que había puesto en una caña para echarlo al hombre por las narices. Y puso la boca en la caña para soplar, y por hacer esto estornudó antes de llegar a soplar. Y le cayó el veneno en la garganta, y cayó muerta. Y todo esto, a la vista del religioso.

Calila y Dimna (h. 1251)

Meu ben

© Alva Bernadine

XVI

Cando era tempo de inverno,
pensaba en dónde estarías;
cando era tempo de sol,
pensaba en dónde andarías.
¡Agora… tan soio penso,
meu ben, se me olvidarías!

Rosalía de Castro, Follas novas (1880).
[Cuando era tiempo de invierno,/pensaba en dónde estarías;/cuando era tiempo de sol,/ pensaba en dónde andarías./¡Ahora… tan sólo pienso,/mi bien, si me habrás olvidado.]

Los infinitos dolores

luisa dorr
© Luisa Dorr

¡O, si fuesen oradores
mis sospiros e fablasen,
porque vos notificasen
los infinitos dolores

que mi triste coraçón
padesce por vos amar,
mi folgura, mi pessar,
mi cobro e mi perdición!

Marqués de Santillana (1398-1458)

 

Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza

© Kishin Shinoyama

Aristóteles dijo, y es cosa verdadera,
que el hombre por dos cosas trabaja: la primera,
por el sustentamiento, y la segunda era
por sonseguir unión con hembra placentera.

Si lo dijera yo, se podría tachar,
mas lo dice un filósofo, no se me ha de culpar.
De lo que dice el sabio no debemos dudar,
pues con hechos se prueba su sabio razonar.

Que dice verdad el sabio claramente se prueba;
hombres, aves y bestias, todo animal de cueva
desea, por natura, siempre compaña nueva
y mucho más el hombre que otro ser que se mueva.

Digo que más el hombre, pues otras criaturas
tan sólo en una época se juntan, por natura;
el hombre, en todo tiempo, sin seso y sin mesura,
siempre que quiere y puede hacer esa locura.

Prefiere el fuego estar guardado entre ceniza,
pues antes se consume cuanto más se le atiza;
el hombre, cuando peca, bien ve que se desliza,
mas por naturaleza, en el mal profundiza.

Yo, como soy humano y, por tal, pecador,
sentí por las mujeres, a veces, gran amor.
Que probemos las cosas no siempre es lo peor;
el bien y el mal sabed y escoged lo mejor.

Juan Ruiz, Libro del buen amor (h. 1330).

Ese desierto negro

© Cam Attree

 

No soy dueña de nada
mucho menos podría serlo de alguien.
No deberías temer
cuando estrangulo tu sexo,
no pienso darte hijos ni anillos ni promesas.

Toda la tierra que tengo la llevo en los zapatos.
Mi casa es este cuerpo que parece una mujer,
no necesito más paredes y adentro tengo
mucho espacio:
ese desierto negro que tanto te asusta.

Míriam Reyes, en Veinticinco poetas españoles jóvenes. Hiperión (2003).