¿Acto fallido?

Hoy hablaba en clase sobre el Quijote y —qué cosas más tontas suceden a veces— se me escapó un Don Pijote sin querer. ¡Qué cabronazos son mis alumnos, que sólo están pendientes para lo malo! Me da la sensación de que ya me he ganado el mote. Y me quedaba sólo una semana para terminar esta sustitución…

¡Sorpresa!

Esta mañana me ha ocurrido algo curiosísimo, de esas cosas que se dicen y no se creen:

He llegado a trabajar y resulta que todo estaba cerrado porque es día no lectivo en esta facultad debido a que se celebra la apertura de curso. Me siento mayor, sin reflejos…

El vigilante, que me conoce, me ha dejado pasar, así que me tomo un café de la máquina, escribo esto y me vuelvo a casa, que nunca he podido ir a buscar a Adriano a la salida de la guardería. Y hoy no hay cosa en el mundo que me apetezca más hacer.