Estoy tan sola

© Werner Branz

AUTORRETRATO

Me llamo Soledad y estoy soltera,
quiero decir
que voy sola al abogado, al médico
y consumo mi vida
de ventanilla en ventanilla,
en esa lenta droga llamada burocracia.
Tengo dos hijos
a los que educo para hombres,
en la medida que una mujer
puede hacer hombres.
Tengo veintiséis años
y, a veces, enfermo de ternura.
Estoy tan sola,
que alguna vez, me paro ante el espejo
y me sonrío.
Otras veces, para no enloquecer,
me coloco las pestañas postizas,
los lunares,
me encajo la sonrisa
y ensayo
el pequeño suicidio del diálogo.
Todas las madrugadas
recibo la visita de un extraño
—siempre el mismo—
al que caliento la cama hace ocho años.
Solo por esto me mantiene.

Elvira Daudet, Crónicas de una tristeza (1971).

Meu ben

© Alva Bernadine

XVI

Cando era tempo de inverno,
pensaba en dónde estarías;
cando era tempo de sol,
pensaba en dónde andarías.
¡Agora… tan soio penso,
meu ben, se me olvidarías!

Rosalía de Castro, Follas novas (1880).
[Cuando era tiempo de invierno,/pensaba en dónde estarías;/cuando era tiempo de sol,/ pensaba en dónde andarías./¡Ahora… tan sólo pienso,/mi bien, si me habrás olvidado.]

Junta ajorca y arracada

© Venetia Dearden

Amigo mío, decídete
ven a tomarme ahora
bésame la boca,
apriétame los pechos,
junta ajorca y arracada.
Mi marido está ocupado.

(Autora anónima, en Antología de poesía femenina hispanoárabe (María Jesús Rubiera).