Qué dolor el morir

© Emili Vilà i Gorgoll

Si después de morir nos levantamos,
si después de morir
vengo hacia ti como venía antes
y hay algo en mí que tú no reconoces
porque no soy el mismo,
qué dolor el morir, saber que nunca
alcanzaré los bordes
del ser que fuiste para mí tan dentro
de mí mismo,
si tú eras yo y entero me invadías
por qué tan ciega ahora esta frontera,
tan aciago este muro de palabras
súbitamente heladas
cuando más te requiero,
te digo ven y a veces
todavía me miras con ternura
nacida sólo del recuerdo.

Qué dolor el morir, llegar a ti, besar
desesperadamente
y sentir que el espejo
no refleja mi rostro
ni sientes tú,
a quien tanto he amado,
mi anhelante impresencia.

(José Ángel Valente, «Elegía: fragmento», en Fragmentos de un libro futuro [1991-2000])

A cambio de un poco de emoción

© Enzo Sellerio

ALQUILO MI CUERPO
¡Señor!, ¡señor!, ¿me vende emoción?
Antes que todo, descarte el machismo
Evada la lujuria
Desvístame de la sumisión

¡Joven!, ¡joven!, te doy mis años mozos
A cambio de un poco de emoción
Sentirme elogiada un poquito
Cada segundo y con tentación

¡Señor”, ¡señor!, ¡joven!, ¡joven!
Estoy barata, en oferta y promoción
No lo hago por sexo; mucho menos por compasión
Sólo deseo sentirme mujer el día de hoy.

(Brenda Gallegos, Renacer, San Salvador. Ed. Universitaria. 2007)

La voz que fue a tu corazón

© Ken Schles

  ¿Y ha de morir contigo el mundo mago
donde guarda el recuerdo
los hálitos más puros de la vida,
la blanca sombra del amor primero,

la voz que fue a tu corazón, la mano
que tú querías retener en sueños,
y todos los amores
que llegaron al alma, al hondo cielo?

¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo,
la vieja vida en orden tuyo y nuevo?

¿Los yunques y crisoles de tu alma
trabajan para el polvo y para el viento?

(Antonio Machado)