Qué dolor el morir

© Emili Vilà i Gorgoll

Si después de morir nos levantamos,
si después de morir
vengo hacia ti como venía antes
y hay algo en mí que tú no reconoces
porque no soy el mismo,
qué dolor el morir, saber que nunca
alcanzaré los bordes
del ser que fuiste para mí tan dentro
de mí mismo,
si tú eras yo y entero me invadías
por qué tan ciega ahora esta frontera,
tan aciago este muro de palabras
súbitamente heladas
cuando más te requiero,
te digo ven y a veces
todavía me miras con ternura
nacida sólo del recuerdo.

Qué dolor el morir, llegar a ti, besar
desesperadamente
y sentir que el espejo
no refleja mi rostro
ni sientes tú,
a quien tanto he amado,
mi anhelante impresencia.

(José Ángel Valente, «Elegía: fragmento», en Fragmentos de un libro futuro [1991-2000])

Debilidad de la palabra

 

Pensar el silencio es, de algún modo, hacerlo audible.

© Mayte Vieta

El silencio no es debilidad del lenguaje.
Es, por el contrario, fuerza.
La debilidad de la palabra es ignorarlo.

(Edmond Jabès. Traducción de José Ángel Valente)