Las tiernas lluvias que mis ojos llueven

© Aneta Bartos

¡Que viva yo penando
por quien tanto de amarme se desdeña!;
que cuando estoy llorando
haga tierna señal la dura peña,
y que a su zahareña
condición no la mueven
las tiernas lluvias que mis ojos llueven!

Cristobalina Fernández de Alarcón (1576-1646).